Una cotización que pudo terminar en una extorsión: así operan los delincuentes
Una cotización que pudo terminar en una
extorsión: así operan los delincuentes
Imagina que recibes un mensaje de WhatsApp de un posible cliente. Te pide una cotización para un trabajo, comparte una ubicación y acepta pagar el costo de la visita. Todo parece normal. Eso fue exactamente lo que le ocurrió a un trabajador dedicado a la fabricación e instalación de proyectos. Sin embargo, lo que parecía una oportunidad de negocio resultó ser un intento de extorsión cuidadosamente planeado.

La cita estaba programada para las 3:00 de la tarde. Al llegar al lugar indicado, algo llamó su atención: no había casas, construcciones ni personas. El sitio estaba prácticamente desierto. Al contactar al supuesto cliente para pedir indicaciones, éste le solicitó una fotografía del lugar. Minutos después recibió una llamada.
Del otro lado de la línea, una persona se presentó como una autoridad militar. Con un tono serio y firme aseguró que había ingresado a una zona restringida y comenzó a cuestionarlo sobre su presencia en el lugar. Para hacer más creíble la historia, se escuchaban supuestas comunicaciones de radio de fondo. La conversación tomó un giro preocupante cuando le solicitaron el número telefónico de una persona que pudiera confirmar su identidad.
Afortunadamente, en ese momento identificó varias señales de alerta y comprendió que estaba frente a un intento de fraude. Colgó inmediatamente, ignoró las llamadas posteriores y abandonó el lugar.
Aunque logró evitar la estafa, reconoce algo importante: el miedo es real. Incluso cuando sospechas que se trata de un engaño, la presión psicológica puede hacerte dudar.
Y precisamente ahí está el negocio de los delincuentes. Su objetivo no era detenerlo ni investigar nada. Lo que buscaban era obtener los números telefónicos de familiares o personas cercanas para después llamarles y hacerles creer que había sido detenido, secuestrado o que se encontraba en peligro. Bajo esa presión emocional, muchas familias terminan realizando depósitos de dinero para «resolver» una situación que nunca existió.
¿Cómo identificar este tipo de extorsión?
Existen algunas señales que deben encender las alarmas:
- El supuesto cliente utiliza un número desconocido.
- La ubicación se encuentra en zonas alejadas o poco transitadas.
- Insiste en pagar únicamente en efectivo.
- Solicita fotografías al llegar al lugar.
- Recibes llamadas inmediatas después de compartir tu ubicación.
- Supuestas autoridades te presionan o intimidan.
- Te solicitan números telefónicos de familiares o compañeros.
- Intentan mantenerte en la línea y evitar que verifiques la información.
¿Cómo protegerte?
Si realizas visitas, cotizaciones o servicios en campo, adopta estas medidas:
- Solicita anticipos o pagos por transferencia antes de desplazarte a lugares alejados.
- Verifica la identidad de nuevos clientes.
- Comparte tu ubicación con familiares o compañeros de trabajo.
- Investiga previamente el domicilio.
- Nunca proporciones información de familiares o colaboradores.
- Si una llamada genera miedo, presión o amenazas, cuelga y verifica la situación por otros medios.
La mejor herramienta sigue siendo la información
Los delincuentes han perfeccionado sus métodos y cada vez utilizan historias más creíbles para engañar a trabajadores, técnicos, vendedores, transportistas, contratistas y empresarios.
La buena noticia es que este tipo de fraude tiene una debilidad: cuando la víctima mantiene la calma, verifica la información y se niega a actuar bajo presión, el engaño se derrumba.
La próxima vez que una situación parezca extraña, recuerda esta regla sencilla: Ninguna autoridad legítima te pedirá información sensible o dinero por teléfono, y ningún cliente real debería molestarse porque tomes medidas para proteger tu seguridad.
Mantente alerta, comparte esta información y ayuda a que más personas eviten convertirse en víctimas de este tipo de extorsión.































